Nuevamente, en nuestro siglo XXI reaparecen las brechas entre los dos hemisferios, entre los dos mundos. Sería una buena noticia si fuera la única diferencia existente pero lamentablemente no es así ni lo será por mucho tiempo. Digo nuevamente porque esta brecha es sólo una más de las que fracturan el globo por la mitad sólo que esta, ahora, es digital.
En este mapa se puede ver la densidad de uso de Internet en el planeta:
Sin embargo esta brecha no es sólo física como pudiera estar sugiriendo este artículo. No se trata sólo de que el hardware necesario para que todo el planeta disfrute de las TIC llegue a su destino. Ni siquiera de que aunque llegue haya personas que lo reciban y lo instalen. No. Se trata de que lejos de simplemente proveer de las herramientas las personas destinatarias de esas ayudas (que aunque pocas es cierto que las hay) alguien debe enseñarles a utilizarlas y a sacarles todo el partido posible.
Les hemos llevado Internet a casa, de acuerdo. Ahora enseñémosles a utilizarlo de manera positiva para que contribuya a sus vidas mejorando su educación, sus posibilidades de formación, de encontrar trabajo, de acortar distancias, etc.
Sin embargo no hace falta mirar tan lejos para encontrar pequeñas brechas digitales. En nuestro propio país, en nuestra propia ciudad, en nuestro propio barrio existen personas que cuentan con centros y lugares donde disponen de Internet y que no utilizan simplemente por no saber usarlo.
La solución consiste por lo tanto en dos vertientes de trabajo: por un lado la dotación y construcción de las infraestructuras necesarias y por otro un programa exhaustivo de utilización de los distintos equipos más allá del conocimiento de procedimientos básicos.
Enlaces de interés:
Página dedicada por completo al problema
Artículo para ampliar información
Mitos y realidades: libro digital

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