domingo, 2 de enero de 2011

La obra y milagros de las autopistas digitales

Probablemente el término brecha digital no aporta toda la luz necesaria para abordar este problema. Cuando hablamos de brecha no podemos obviar que se trata de un contexto mundial. Desde que las civilizaciones antiguas empezaron a imponerse sobre otras y el mundo cambió su concepción hacia intereses meramente beneficiarios de unos pocos, ha existido una partición en el planeta. El hemisferio norte y ciertas zonas del hemisferio sur han estado siempre mejor dotadas de recursos que el hemisferio sur y pequeñas zonas del hemisferio norte.


Nuevamente, en nuestro siglo XXI reaparecen las brechas entre los dos hemisferios, entre los dos mundos. Sería una buena noticia si fuera la única diferencia existente pero lamentablemente no es así ni lo será por mucho tiempo. Digo nuevamente porque esta brecha es sólo una más de las que fracturan el globo por la mitad sólo que esta, ahora, es digital.



Esto quiere decir que se repite la historia: de nuevo las poblaciones más desfavorecidas no cuentan con los recursos y oportunidades que en el norte disfrutan. En este caso las mega autopistas de la información de las que tanto alardean nuestros gobiernos capitalistas para sus propios países han quedado cortadas en la barrera simbólica del ecuador.
En este mapa se puede ver la densidad de uso de Internet en el planeta:




Sin embargo esta brecha no es sólo física como pudiera estar sugiriendo este artículo. No se trata sólo de que el hardware necesario para que todo el planeta disfrute de las TIC llegue a su destino. Ni siquiera de que aunque llegue haya personas que lo reciban y lo instalen. No. Se trata de que lejos de simplemente proveer de las herramientas las personas destinatarias de esas ayudas (que aunque pocas es cierto que las hay) alguien debe enseñarles a utilizarlas y a sacarles todo el partido posible.


Les hemos llevado Internet a casa, de acuerdo. Ahora enseñémosles a utilizarlo de manera positiva para que contribuya a sus vidas mejorando su educación, sus posibilidades de formación, de encontrar trabajo, de acortar distancias, etc.


Sin embargo no hace falta mirar tan lejos para encontrar pequeñas brechas digitales. En nuestro propio país, en nuestra propia ciudad, en nuestro propio barrio existen personas que cuentan con centros y lugares donde disponen de Internet y que no utilizan simplemente por no saber usarlo. 




La solución consiste por lo tanto en dos vertientes de trabajo: por un lado la dotación y construcción de las infraestructuras necesarias y por otro un programa exhaustivo de utilización de los distintos equipos más allá del conocimiento de procedimientos básicos.


Enlaces de interés:


Página dedicada por completo al problema
Artículo para ampliar información
Mitos y realidades: libro digital

No hay comentarios: